
| Gerson Ortiz lahora@lahora.com.gt Cabello largo, indumentaria completamente negra, algunas perforaciones en el cuerpo, tatuajes en la piel y una singular actitud, son elementos que sin duda conforman, con algunas excepciones, el estilo de vida de un grupo de la sociedad cuyo gusto musical se inclina por lo que para muchos podría sonar "estridente" u "oscuro".
El término "subcultura" es utilizado en la sociología, antropología o estudios culturales, para definir a un grupo de gente, con un distinto conjunto de comportamientos y creencias que les diferencia de la cultura mayor de la que forman parte. La música metal alrededor del mundo ha provocado todo tipo de reacciones y ha sido calificada como "violenta", "no apropiada" e "incomprensible", entre muchas otras, lo cual no ha sido suficiente para sacarla del rol social, por el contrario, ha creado masas innumerables de seguidores. Guatemala no es la excepción. Antecedentes Según las teorías, el término "Heavy Metal" fue acuñado en su primera oportunidad por el escritor William Burroughs en su novela, "Naked Lunch", sin embargo, es al crítico Lester Bangs a quien se le atribuye la aplicación del término y el bautizo del mismo como género musical. Es a partir del anterior género que inicia un proceso de generación de estilos, tendencias e incluso temáticas, que fueron creando los conocidos subgéneros del metal, los cuales comparten algunas características. Musicalmente, el Heavy Metal es un estilo que nace de la mezcla del rock and roll, el Blues, el Jazz y la influencia de la música clásica. El empleo de figuras o acordes que van desde lo más simple hasta lo más rebuscado, ritmos veloces o demasiado lentos que le dan, en algunos casos, cierto toque de "pesadez", son elementos con los que se identifica al género. La escena metal hace su aparición en el país a mediados de la década de los 80 con la agrupación Sangre Humana, quienes realizaron una grabación en formato vinilo de 45 revoluciones, a la cual se le tomó como la primera de metal local. En 1986, la hilera de los regimenes militares en el gobierno llegaba a su fin el país, ese año ascendió al poder la Democracia Cristiana, época en la cual se dio una serie de conciertos de metal de carácter internacional, los cuales se realizaban en el Parque Central, hoy plaza de la Constitución. A lo anterior se suma el surgimiento del primer programa de radio con esa temática, llamado "Revolución Rock". Los movimientos "metaleros" comienzan a tener forma desde una juventud ladina, urbana y de clase media que apelaban a una identidad propia. El metal y la sociedad Walda Barrios, docente de antropología de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), opinó que la subcultura en mención, dentro de la sociedad guatemalteca "es muy marginada ", además de estar conformada por grupos pequeños que particularmente se mantienen aislados. "La sociedad guatemalteca es una sociedad intolerante que no respeta la diversidad, le gusta lo uniforme y lo conocido, y eso es una herencia del totalitarismo de la guerra", refirió la antropóloga entrevistada. Barrios añadió que el rechazo a los grupos de la sociedad que forman parte de la subcultura del metal, genera sociopatía (patología de índole psíquico que deriva en que las personas que la padecen pierden la noción de la importancia de las normas sociales. También se le conoce como Trastorno de la Personalidad Antisocial). La experta dijo finalmente que "hablar de pluriculturalidad o diversidad no implica únicamente a los pueblos indígenas, sino a todas y todos los que son diferentes, por lo que es necesario una educación con una nueva cultura, la cual incluso entre dentro de los Acuerdos de Paz". Tipificación y actitud Mario Castañeda, historiador e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), comentó que la tipificación que se hace desde la sociedad a ese tipo de música es de drogas, sexo, violencia satanismo y destrucción, sin embargo, aseguró que quienes así lo consideran no se preguntan ¿por qué? "Toda la simbología inmersa en el fondo del metal, como el color negro, el símbolo de los cuernos hechos con la mano, la parafernalia que implica cuero y metal, es para romper, de manera estética, con los esquemas convencionales de la sociedad", subrayó Castañeda y agregó que la tipificación y la discriminación por el tipo de música o la vestimenta, hace que se genere un rechazo que podría incluir un gusto por la muerte, lo oscuro, lo sexual y "todo lo que sea irreverencia". Alcance La historia del metal en Guatemala comenzó a escribirse a nivel de la ciudad capital, sin embargo, uno de los datos que llamó la atención de la "escena metalera" del final de la década de los 80 y principios de 90, fue el surgimiento de una comunidad de metaleros en Santa Cruz del Quiché, los cuales fueron medidos por el nivel de audiencia del programa radiofónico Revolución Rock. En aquella región surgió un ícono a nivel organizativo, el cual fue denominado como "Consejo Supremo del Metal", que era conformado por jóvenes oriundos de Quiché que se reunían para compartir música y consumir bebidas alcohólicas. El metal y la religión "Con su magia nos convierte en energía sideral, su maldición profetiza corazones de metal, la noche está bendita por acordes del infierno...". El anterior es un fragmento de la letra "Hijos del Metal", de la agrupación mexicana Luzbel, liderada por Arturo Huizar. Desde el nombre hasta el contenido, la canción refleja uno de los más grandes estereotipos más comunes de la subcultura del metal, lo cual ha generado un rechazo por parte de las iglesias y religiones. Alejandro Ramirez, publicista, músico y coordinador de la revista Conectados, opinó sobre lo anterior que el arte ha sido intrínseco a una manifestación espiritual. "A lo largo de los tiempos, la música ha sido proyectada en torno a lo espiritual". "Nadie puede limitar al arte y decir que es sólo una cosa, porque la música y el arte no es propiedad de nadie. La música metal, como arte, es una expresión del sentir humano y el medio por el cual se intenta transmitir un sentimiento que puede ir desde lo positivo hasta lo negativo". A mediados de los 70 comenzaron a surgir las primeras bandas de metal, con letras cristianas, las cuales no fueron parte de una iglesia, sino actuaron de forma personal e incluso fueron criticadas por la misma iglesia por proyectar las ideas cristianas por ese medio. El entrevistado comentó al respecto que "está muy estigmatizado el estilo del metal, y se cree que es música para gente violenta, drogadictos, etcétera, porque se cree que la música es lo que promueve este tipo de comportamientos y no tiene que ser estrictamente así. Es de los mismos jóvenes, cristianos en este caso, quienes siente la necesidad de manifestar lo que ellos sienten por medio de esta música", resaltó. Punto y aparte Ramírez opinó que "la ignorancia y el no atreverse a ir más allá de los prejuicios, siempre va a generar temor y obviamente va a causar que se retire a este grupo de la sociedad. "Si no hay una apertura o entendimiento se va a cerrar en si mismo y va a impedir que se trascienda más allá de la música lo cual predispone más a ciertas tendencias que son negativas. En cuestión de arte, al haber una apertura hay un crecimiento, cuando los artistas se ven desligados de más cosas la música se entorpece y se limita demasiado", dijo finalmente el consultado. Castañeda agregó que, como sujetos sociales, los "metaleros", deben plantearse qué es lo que están haciendo como personas en la sociedad y salir de la lógica del consumismo para producir cultura y crear identidades que permitan crear procesos a través de los cuales se puedan valorar todos los fenómenos culturales. "El único gobierno que ha apoyado, de alguna manera, el metal, ha sido la Democracia Cristiana, de ahí, ningún otro, entonces los metalero, además, tienen que preguntarse qué están haciendo ante el Estado y la Sociedad, y no sólo exigir, sino pensarse como productores de cultura", enfatizó Castañeda. |





