El caso del finiquito express para el doctor Villavicencio sirve para demostrar que no funcionan los controles existentes en Guatemala para el tema de probidad. Él dejó el cargo de director del Hospital Roosevelt hace más de cinco años y dejó como secuela reparos y objeciones de la Contraloría de Cuentas que generaron multas, además de un proceso penal que se le inició por el faltante de alguna proveeduría.